Turismo Inglaterra Stratford Bath Winchester y Canterbury una ruta literaria por el sur de Inglaterra
Stratford, Bath, Winchester y Canterbury, principales estaciones
en una ruta literaria por el sur de Inglaterra
Pepa Montero / Luis F. Moreno
Los ingleses, tan aficionados a las extravagancias más exquisitas, han puesto de moda las rutas literarias por el interior del país. Ciudades como Stratford-upon-Avon, Bath, Chawton -a pocos kilómetros de Winchester-, Salisbury, Reading o la célebre Canterbury están conociendo una inusitada popularidad, de la mano de algunas de sus más célebres plumas: Jane Austen, William Shakespeare, Oscar Wilde, Geoffrey Chaucer o John Keats. Y fruto de esta fiebre algo mitómana y fetichista es el continuo peregrinaje hasta los lugares donde nacieron, vivieron, escribieron y -en algunos casos- murieron estos autores.
Hace años que a Stratford-upon-Avon llegan hordas de turistas para curiosear entre los muros de la casa natal de Shakespeare y recorrer en un silencio casi reverente las estancias y jardines por donde hace cuatro siglos deambulara el gran dramaturgo inglés. El edificio donde nació, el 23 de abril de 1564, contiene bellísimo mobiliario de época, y en los paneles de cristal de su habitación visitantes célebres, como sir Walter Scott, han estampado sus nombres. A corta distancia de las casas de la familia Shakespeare está la iglesia de la Santa Trinidad, donde en 1616 fue enterrado el propio escritor. Junto a él reposan su esposa Anne, su hija favorita, Susana, y el marido de ésta, el doctor John Hall. Visitar sus tumbas, leer los epitafios y hasta comprar una estampita o un llavero de recuerdo está permitido. Además, el pequeño camposanto victoriano que rodea la iglesia ofrece unas de las mejores vistas sobre el río Avon y el continuo pero apacible trasiego de botes y barquitos que lo surcan.
El gancho turístico de Jane Austen , la escritora del siglo XVIII cuya vida y obra pasó con más pena que gloria, es más reciente. Y sorprende a propios y extraños. Pero lo cierto es que la casa que Jane Austen habitó durante sus ultimos ocho años de vida en Chawton , un pueblecito a 18 kilómetros de Winchester, contiene pequeños tesoros: la mesa donde escribió y revisó el manuscrito de las novelas Orgullo y prejuicio y Emma ; sus labores de costura; algunas prendas de vestir; y muchos, muchísimos libros. Una sensación de bienestar y placidez embarga al visitante mientras pasea entre los muros de esta casa, pisa la hierba del jardín, entra al granero o atisba la calle entre los visillos de encaje. Sin duda, una experiencia única e irrepetible para los amantes de la literatura de esta mujer extraordinaria.
Los visitantes que llegan a Chawton son sobre todo ingleses que van o vienen de la vecina Winchester , donde la también autora de Mansfield Park pasó enferma sus seis ultimas semanas. A su muerte, el 18 de julio de 1817, Jane Austen fue enterrada en la catedral de la ciudad, bajo una lápida de mármol negro que ni menciona su condición de escritora. Sí recuerda en cambio, las virtudes humanas de una escritora a la que el cine -casi todas sus obras han tenido su versión cinematográfica- ha catapultado.
Aunque la fama de la ciudad balneario de Bath no se debe a Jane Austen -su manantial de aguas termales, conocido por los celtas y explotado por los romanos, fue popularizado por la ociosa sociedad victoriana del XIX-, también aquí vivió la escritora, entre los años 1801 y 1806. En estas calles, entre las columnas de mámol de sus pórticos, transitando por plazas, bailando en salones y tomando las aguas, casi podemos ver a los protagonistas de Persuasion y La abadía de Northanger . El centro Jane Austen, los baños romanos, la catedral y el Royal Crescent transmiten ahora tanto sosiego como entonces.
Menos placentero es el recuerdo literario vinculado a la ciudad de Reading , famosa por su cárcel, en la que Oscar Wilde cumplió condena tras perder un juicio por libelo contra el padre de su amigo sir Alfred Douglas. De su encarcelamiento nos queda De profundis (1897), la carta más extensa de la historia de la literatura.
CANTERBURY, UNA CIUDAD DE CUENTO DE HADAS
La villa episcopal más famosa de Inglaterra, Canterbury , es conocida en el mundo entero por dos motivos: su bellísima e impresionante catedral y la obra Los cuentos de Canterbury , el mítico libro de Geoffrey Chaucer , de cuya muerte se cumplieron 600 años en octubre de 2000. ¡Quién le iba a decir a Chaucer que su obra duraría en el tiempo tanto como la catedral que la inspiró!
En el interior de la catedral de Canterbury, iglesia madre del culto anglicano, fue asesinado en 1170 Thomas Beckett, como bien nos recuerda un altar levantado en el sitio preciso en que fue martirizado. Menos luctuosos, pero relacionados con esto, Los cuentos de Canterbury , escritos a finales del siglo XIV, retratan la inesperada naturaleza festiva de las peregrinaciones a la tumba de Beckett, expoliada por el rey Enrique VIII. Los amantes de la historia y de la literatura disfrutarán, y mucho, en esta ciudad encantadora, mezcla de arquitectura, historia, arte y cultura. Admirar las espléndidas fachadas de mansiones y palacetes que se asoman a los canales o simplemente pasear por el centro peatonal no les dejarán indiferentes.